No hace falta contratar a un director general. Hace falta tener a alguien que piense contigo — de forma continua, sin los sesgos del que está dentro y con la claridad del que lo ha visto antes.
La mayoría de empresarios toman sus decisiones más importantes completamente solos.
No porque no quieran consejo — sino porque no tienen a nadie con criterio real cerca. Su equipo depende de ellos. Sus socios tienen sus propios intereses. Y un consultor puntual no conoce el contexto.
La dirección estratégica externa es otra cosa. Es una figura que se integra en tu empresa de forma continua, conoce tu sistema, tu equipo y tus números — y está disponible cuando la decisión no puede esperar.
"No vengo a decirte lo que quieres oír. Vengo a ayudarte a ver lo que no puedes ver cuando estás dentro."
Dos reuniones al mes como mínimo. Revisión de métricas, decisiones pendientes y ajustes del sistema.
Cuando surge algo que no puede esperar a la próxima sesión, tienes a alguien con quien consultar antes de actuar.
No empezamos de cero en cada sesión. Conozco tu empresa, tu equipo y tu historial de decisiones.
Decisiones reales, no teoría. Cada sesión tiene una agenda concreta basada en lo que está pasando en tu empresa en ese momento.
Conflictos internos, decisiones de contratación, cambios estructurales, cuellos de botella que se repiten. Problemas complejos que el cliente no sabe resolver solo.
No solo datos — interpretación real. Qué dicen tus números, qué decisiones implican y cuándo actuar.
Dónde está el dinero que no estás viendo. A dónde podría llegar tu negocio en 3, 5 o 10 años si tomas las decisiones correctas ahora.
El sistema no es estático. A medida que la empresa crece, la hoja de ruta se ajusta. Siempre sabes qué toca hacer en los próximos 90 días.
Lo que se diseñó se ajusta según la realidad. Ningún sistema funciona exactamente como se planeó — y eso es normal si hay alguien mirando.
"Llevaba un año con la empresa y todo era un caos: papeles, gestiones, presupuestos, partes de trabajo… nada estaba ordenado. Después de ocho meses, trabajamos con mucha más claridad, controlamos los costes y estamos al 83% del punto de equilibrio."
Hemos rediseñado el sistema operativo completo, identificado el coste de oportunidad real del negocio y trazado una hoja de ruta a 3 meses que estamos implementando ahora. El objetivo: que el fundador deje de ser el cuello de botella de su propia empresa y pueda dedicarse a lo único que debería hacer — pensar cómo hacer crecer el negocio.
La tarifa se determina en la primera reunión según el nivel de facturación, la complejidad del sistema y la profundidad del acompañamiento necesario.
Acompañamiento para empresas en fase de ordenar y estabilizar el sistema.
Empresas con estructura mínima que quieren delegar, crecer y no perder el control.
Negocios complejos con decisiones de mayor impacto y mayor exigencia estratégica.
Contrato mínimo de 3 meses. La dirección estratégica no genera resultados en una sesión — requiere tiempo para conocer el sistema, el equipo y el contexto real de la empresa.
Primera reunión sin coste. Valoramos si hay encaje y qué nivel de acompañamiento tiene sentido para tu empresa.